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domingo, 10 de marzo de 2013

Cuenta la leyenda...

Os voy a hacer un pequeño resumen de una leyenda que me contaron en inglés de por la tarde:
(Que conste que no me lo creo)

Había una vez un hombre Italiano llamado Giuseppe Mezzofanti (1774-1849) fue la persona que más idioma aprendió del mundo.  Aprendió más de 38 idiomas. Cuando sólo tenía 12 años ya sabía hablar Germánico, Griego, Latín y cinco idiomas más. Después aprendió Árabe, Ruso, Indú, Inglés y Maltese. Él luego aprendió chino. Esa fue la lengua que más tardó en Aprender. Tardó cuatro meses. Otra historia dice que aprendió a hablar un idioma en la prisión de una cárcel ¡y solo tardó un día! De la noche a la mañana ya sabía un idioma más. No se sabe si esta historia es real, yo no me la creo como he dicho antes, se cuenta que es un legendario aprendiz de idiomas.

Poned en los comentarios si os creéis la leyenda o no.

jueves, 20 de diciembre de 2012

200 aniversario de los hermanos Grim.

Los Hermanos Grimm es el nombre usado para referirse a los escritores Jacob Grimm y Wilhelm Grimm. Fueron dos hermanos alemanes célebres por sus cuentos para niños.

Como por ejemplo Caperucita roja:

Había una vez una niña muy bonita. Su madre le había hecho una capa roja y la muchachita la llevaba tan a menudo que todo el mundo la llamaba Caperucita Roja.
    Un día, su madre le pidió que llevase unos pasteles a su abuela que vivía al otro lado del bosque, recomendándole que no se entretuviese por el camino, pues cruzar el bosque era muy peligroso, ya que siempre andaba acechando por allí el lobo.
    Caperucita Roja recogió la cesta con los pasteles y se puso en camino. La niña tenía que atravesar el bosque para llegar a casa de la Abuelita, pero no le daba miedo porque allí siempre se encontraba con muchos amigos: los pájaros, las ardillas...
    De repente vio al lobo, que era enorme, delante de ella.
- ¿A dónde vas, niña?- le preguntó el lobo con su voz ronca.
- A casa de mi Abuelita- le dijo Caperucita.
- No está lejos- pensó el lobo para sí, dándose media vuelta.
    Caperucita puso su cesta en la hierba y se entretuvo cogiendo flores: - El lobo se ha ido -pensó-, no tengo nada que temer. La abuela se pondrá muy contenta cuando le lleve un hermoso ramo de flores además de los pasteles.
    Mientras tanto, el lobo se fue a casa de la Abuelita, llamó suavemente a la puerta y la anciana le abrió pensando que era Caperucita. Un cazador que pasaba por allí había observado la llegada del lobo.
    El lobo devoró a la Abuelita y se puso el gorro rosa de la desdichada, se metió en la cama y cerró los ojos. No tuvo que esperar mucho, pues Caperucita Roja llegó enseguida, toda contenta.
    La niña se acercó a la cama y vio que su abuela estaba muy cambiada.
- Abuelita, abuelita, ¡qué ojos más grandes tienes!
- Son para verte mejor- dijo el lobo tratando de imitar la voz de la abuela.
- Abuelita, abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes!
- Son para oírte mejor- siguió diciendo el lobo.
- Abuelita, abuelita, ¡qué dientes más grandes tienes!
- Son para...¡comerte mejoooor!- y diciendo esto, el lobo malvado se abalanzó sobre la niñita y la devoró, lo mismo que había hecho con la abuelita.
    Mientras tanto, el cazador se había quedado preocupado y creyendo adivinar las malas intenciones del lobo, decidió echar un vistazo a ver si todo iba bien en la casa de la Abuelita. Pidió ayuda a un segador y los dos juntos llegaron al lugar. Vieron la puerta de la casa abierta y al lobo tumbado en la cama, dormido de tan harto que estaba.
    El cazador sacó su cuchillo y rajó el vientre del lobo. La Abuelita y Caperucita estaban allí, ¡vivas!.
    Para castigar al lobo malo, el cazador le llenó el vientre de piedras y luego lo volvió a cerrar. Cuando el lobo despertó de su pesado sueño, sintió muchísima sed y se dirigió a un estanque próximo para beber. Como las piedras pesaban mucho, cayó en el estanque de cabeza y se ahogó.     
    En cuanto a Caperucita y su abuela, no sufrieron más que un gran susto, pero Caperucita Roja había aprendido la lección. Prometió a su Abuelita no hablar con ningún desconocido que se encontrara en el camino. De ahora en adelante, seguiría las juiciosas recomendaciones de su Abuelita y de su Mamá.





















 

miércoles, 22 de febrero de 2012

Cuento


Drina la Golondrina.
Hace mucho, mucho tiempo, en el país de Celeste, cuando los elefantes volaban y las personas flotaban en el aire, nació una pequeña golondrina. Nació antes de estar preparada, pues con el increíble viento que hacía, su nido se cayó. Sus padres se habían ido a buscar comida y cuando volvieron, el nido ya no estaba y sus hijos habían desaparecido. Los hermanos de la golondrina, se salvaron de la caída porque uno sabía volar y el otro cayó en las plumas de su hermano y se fueron, pero a la pequeña golondrina se le rompió el cascarón y nació antes de terminar de formarse su ala izquierda. Al día siguiente, la golondrina tenía mucha hambre y frío pero estaba indefensa;tenía que encontrar a sus padres de alguna manera. De repente, pasó un gato: -No me hagas daño. -dijo la golondrina.
-Por favor. -añadió.
-Tranquila, soy vegetariano. -respondió el gato.
-¿Tú vegetariano? Si me vas a comer, no me mientas, de todas formas yo estoy perdida. Se cayó el nido donde nací y estoy indefensa, no tengo modos de encontrar comida.
- Primero, yo no le miento a nadie, o a casi nadie. Me parece que es mejor decir siempre la verdad. Si en este mundo todo es posible, ¿por qué no voy a poder ser yo vegetariano?
-No sé.
- Si quieres vente a vivir conmigo, yo te ayudaré a encontrar a tus padres y te daré refugio, pero seguramente comerás pocos gusanos. En mi casa solo hay verduras.
- Vale, y muchas gracias, me has salvado la vida.
- ¿Cómo te llamas? -Dijo el gato.
-No tengo nombre.
- Te podrías llamar Drina.
-Drina la golondrina. -añadió.
-Vale, me gusta.
Entonces el gato y Drina, se fueron a casa del gato. Era grande y luminosa. Allí comieron y descansaron un rato.
Cuando Drina se acostó, el gato se fue a buscar comida, pero eso fue dos días más tarde de acoger a Drina. A mitad de camino, se encontró a una pareja de golondrinas llorando desconsoladamente y se acercó a ellas.
-¿Qué os pasa?
- Hemos perdido a nuestra hija.
- ¿Se llama Drina?
- No le hemos puesto nombre, se cayó del nido.
-Creo que se quien es. Yo estoy refugiando en mi casa a una pequeña golondrina que se cayó del nido, se le está terminando de formar su ala izquierda. ¿Queréis que vayamos a verla?
-¡Sí, por favor! -Exclamaron los padres golondrina.
-Veniros mañana a mi casa, le daremos una sorpresa.
- ¿Y si no es?
- Veniros a mi casa y asomaros a su cuarto, pero que no os vea y me decís si es vuestra hija.
- Vale.
El gato y los padres de Drina fueron a la casa.
- ¿Es ella?
-¡¡Sí!! Muchas gracias por todo.
Los padres golondrina estaban llorando de alegría.
- De nada, a sido un placer, vuestra hija es estupenda. A, por cierto, como no tenía nombre habíamos decidido que se llamaría Drina.
- ¡Es el nombre que le íbamos a poner nosotros!
-Que casualidad. Hasta mañana.
-Adiós.
Al día siguiente, Drina se levantó. -Tengo una sorpresa para ti.- digo el gato.
-¿Cuál? -dijo Drina
-Ven y la verás.
Drina y el gato fueron al parque a ver que le tenían preparado a Drina.
-Te presento a tus padres. -dijo el gato.
-¡papá, mamá! -dijo Drina. Os he echado de menos. Quería conoceros.
-Hola Drina. -respondieron los padres.
La familia estaba llorando, no se creían lo que estaba pasando.
-Adiós os voy a dejar a vuestro rollo.
-Vale, adiós y ¡muchas gracias por todo!Gritaron a coro las golondrinas.
-Cuando quieras vienes a nuestra casa. -dijo la madre golondrina.
-Gracias por todo, eres mi mejor amigo.-dijo Drina
- De nada, adiós, un abrazo a todos.-Dijo el gato.
Y así fue como la familia golondrina se volvió a encontrar.

FIN.